Victoria y caída del gobierno revolucionario (diciembre de 1793 -julio de 1794)

Victoria y caída del gobierno revolucionario (diciembre de 1793 -julio de 1794)

Subordinando todo a las exigencias de la defensa nacional, el Comité de Salud Pública no cedía ni ante las reivindicaciones populares en detrimento de la unidad revolucionaria, ni ante las reclamaciones moderadas por los gastos de la economía dirigida, necesaria para sostener la guerra, como por lo que costaba el terror que le aseguraba la obediencia general. Pero, entre esa serie de exigencias contradictorias, ¿dónde encontrar el punto de equilibrio? El Gobierno revolucionario se esforzó por mantener una posición media entre la moderación y la exageración. Pero a finales del invierno, la crisis de las subsistencias se agravó bruscamente. La conjunción de la oposición avanzada y del descontento popular obligó, en el mes ventoso, al Gobierno revolucionario a salir de su inmovilismo. Se desligó de la facción extremista. Al condenar en la persona de los dirigentes franciscanos, al movimiento popular en cuanto tenía de específico, el gobierno revolucionario se vio a merced de los moderados a los que pretendía combatir. Tocando todos los resortes, resistió algún tiempo a sus embates. Finalmente, pereció por no haber encontrado de nuevo el apoyo confiado del pueblo, víctima de la contradicción que desde su origen pesó en su destino.