La dictadura jacobina de salud pública

La dictadura jacobina de salud pública

La dictadura del Gobierno revolucionario de la liquidación de las facciones a la caída de los robespierristas, de germinal a termidor, fue ilimitada. A pesar de algunas alteraciones bajo la influencia de las circunstancias, gozó de una cierta estabilidad. La centralización se esforzó, el Terror se aceleró, las autoridades depuradas obedecieron, la Convención votó sin discusión. Pero la base social del Gobierno revolucionario se había reducido peligrosamente. Aparte de la crisis del verano de 1793, los militantes de las secciones parisinas impusieron instituciones que correspondían a sus aspiraciones sociales y políticas; así, en julio, los comisarios para los acaparamientos; en setiembre, el Ejército revolucionario. Al lograrlo, gracias a los sans-culottes, los Comités de Gobierno llevaron a cabo un gran esfuerzo, regularizaron las instituciones y unieron las fuerzas revolucionarias. La crisis de ventoso y el proceso de germinal les permitieron terminar con la autonomía del movimiento popular, liquidando las instituciones que habían impuesto o creado: el Ejército revolucionario fue licenciado el 7 de germinal, año II (27 de marzo de 1794); los comisarios de los acaparamientos, suprimidos el 12 (1 de abril). La Comuna de París, depurada; las sociedades populares de sección, disueltas. El movimiento popular quedó integrado en los cuadros de la dictadura jacobina; pero aquello que los Comités lograron por la fuerza lo perdieron en confianza. De germinal a termidor, las relaciones del Gobierno revolucionario con el movimiento popular fueron poco a poco enfriándose.