La crisis económica y la catástrofe monetaria
El abandono de la economía dirigida estaba en la línea de la política de la reacción termidoriana. La Convención no había aceptado al máximun más que obligada por la presión popular; la burguesía en todos sus sectores la consideraba opuesta a sus intereses. La dislocación del Gobierno revolucionario y el fin del terror llevaban necesariamente al relajamiento en la dirección de la economía; después de su abolición, la fuerza coactiva no podía ya imponerse a los productores y a los comerciantes partidarios del beneficio libre y de la economía liberal. Pero el abandono de las limitaciones económicas no podía llevar sino al hundimiento del asignado y al auge de la inflación, factor de miseria popular. Una vez más queda subrayado así el carácter social de la reacción termidoriana.










