El auge de la oposición popular parisiense (invierno de 1794-1795)
La oposición popular se apoyó en las organizaciones fundamentales, que habían podido escapar a la represión termidoriana. La sociedad de los Defensores de los Derechos del Hombre, reforzada por los jacobinos, que se hicieron admitir después de haber cerrado su club, constituyó el centro de una vigorosa oposición sans-culotte en el distrito Saint-Antoine, especialmente en las secciones de Montreuil y Quinze-Vingts. En la sección de Gravilliers, la sociedad de Amigos de la Libertad y de la Humanidad,formada “casi en su totalidad de obreros y de gentes poco instruidas”, según un adversario, aseguraba al partido patriota la mayoría en la asamblea general. Los sans-culottes conservaban todavía el poder en las secciones de Bondy, de los Lombards y del Muséum.
La unión de todos los adversarios de la reacción termidoriana fue afirmándose poco a poco. Babeuf emprendía, el 29 de frimario (18 de diciembre), una segunda campaña. Lamentando uno de los primeros haber despotricado contra el “sistema de Robespierre”, demostraba que no había más que dos partidos en realidad,el pueblo dorado y el pueblo desarrapado, a quien se pedía que se rebelase, en el número 9 de pluvioso (28 de enero de 1795), desde su Tribun du peuple, lo que dio como resultado su detención. Lebois en L’Ami du peuple, predicaba también la guerra social contra el millón dorado. En cuanto a los antiguos jacobinos, reconciliados con Babeuf desde que había renunciado a su antiterrorismo, estaban ahora de acuerdo con él para reclamar la aplicación de la constitución democrática de 1793, amenazada por los proyectos de revisión.
La actividad clandestina constituyó el recurso de los militantes populares cuando en pluvioso los Comités de Gobierno, inquietos, recurrieron a la represión. La sociedad de los Defensores de los Derechos del Hombre quedó disuelta el 20 (8 de febrero de 1795). Hubo cierto número de detenidos, entre ellos Babeuf; mientras que las gentes honradas se apoderaban en las secciones hasta entonces tenidas por populares, las del Muséum en especial. Los antiguos militantes de las secciones se reagruparon clandestinamente. Las denuncias de los conciliábulos secretos se multiplicaron en ventoso. A finales de ese mes, un sistema de cotizaciones clandestinas permitió a los patriotas lanzar una campaña de avisos anónimos de carácter revolucionario; el 22 de ventoso (12 de marzo), la llamada Pueblo, levántate; es el momento, puesta en pasquines en las paredes de los barrios; el 3 de germinal (23 de marzo), la llamada al Arrebato nacional; el 5 (25 de marzo), la Proclama a la Convención y al Pueblo. El problema, al agravarse, hizo que la agitación popular llegase al colmo, tanto más cuanto que coincidía con una crisis política en el seno de la Convención.










